Conoces los sesgos financieros?

Lo de que los seres humanos no somos totalmente racionales no es ninguna sorpresa, pero lo que sí sigue costando es aprender a mitigar las limitaciones que sufrimos en el día a día, los denominados sesgos cognitivos. Veámoslo desde el punto de vista de las inversiones.

Todos conocemos a esa típica persona que dice eso de: “A mí la publicidad no me afecta”. Creyéndose capaz de ignorar todos los anuncios y mensajes a los que estamos diariamente expuestos. Este ejemplo concreto es el del sesgo de confianza y autocontrol.

En fin, supongo que hay gente para todo. La cosa es que hay cientos de factores externos que afectan (y mucho) a las decisiones que tomamos. Y debemos tener en cuenta que las inversiones financieras no se libran. Identificar los más comunes te ayudará a aprender a evitarlos a la hora de invertir y será clave en tus resultados. 

🔍 ¿Cuáles son los sesgos más comunes al invertir?

La lista de sesgos a nivel económico que nos pueden afectar es interminable. Pero como esto es una Newsletter y uno un libro, hablaré de los más importantes. Y también porque si no has oído hablar nunca de ellos igual te sorprende demasiado la larga lista de limitaciones a las que nos enfrentamos de forma inconsciente todos los días. Hablemos de cuatro muy útiles:

  • Sesgo del descuento hiperbólico: este sesgo se basa en la preferencia que tenemos los seres humanos a recompensas inmediatas por encima de recompensas futuras. Aunque las primeras sean más pequeñas. Piénsalo: te ofrecen 100 euros hoy o 200 euros pasado mañana, ¿qué elegirías?

  • Exceso de confianza: esto en mi pueblo lo llamamos “fliparse”. En términos más académicos, tendemos a sobreestimar nuestros conocimientos, sin diferenciar lo que sabemos de lo que creemos saber. ¿Alguna vez has oído a tu cuñado aseverar que la empresa “x” va a subir porque “él lo sabe”?

  • Sesgo de autoridad: Básicamente nos creemos antes algo si lo dice una persona que consideramos influyente o experto. Eso no tiene por qué ser malo siempre, pero es importante que tengas tu propio criterio. Porque si mañana una eminencia científica nos dice que llevar un aguacate en el bolsillo nos alarga la vida, ¿lo haríamos?

  • Efecto de prueba social: el clásico “si todos se tiran de un puente, yo también”. Nos resulta más fácil tomar una decisión si la toma la gente de nuestro alrededor. El ser humano, por naturaleza, tiende a imitar el comportamiento de la mayoría… Piensa cuando entras a un restaurante y lo ves vacío, ¿te quedas o entras al de al lado aunque apenas haya hueco? Algo así pasa cuando resuena una acción en Bolsa…

📝 ¿Cómo evitar los sesgos financieros?

Ahora viene la buena noticia. Los sesgos financieros se pueden evitar. Al menos todo lo posible para tomar decisiones informadas y responsables. Te aconsejo que empieces por esto:

  • El primer paso es reconocerlo: parece una perogrullada, pero es así. Si niegas que los sesgos te afectan, habrás perdido la partida. Solo estarás poniéndote una venda tú mismo.

  • No dejes de informarte: cuanto más sepas sobre el mundo de Economía y Bolsa más sencillo te resultará tomar decisiones con criterio.

  • Divide y vencerás: nunca está de más recordar los beneficios de la diversificación financiera para reducir riesgos en tus operaciones bursátiles.

  • Sé consecuente: que ganes en una operación no significa que seas el Warren Buffett del momento, cálmate.

  • Tómatelo en serio: es lo más importante. ¿Recuerdas lo de “a invertir se aprende invirtiendo”?. Esa gente que dice que se prepara operando en demo ignora totalmente los sesgos y limitaciones. Invertir con billetes del Monopoly no puede considerarse invertir, eso es jugar.

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